¿Qué pasa en el PAMI?
El problema no radica en la lista de medicamentos
innecesarios que paga el PAMI en virtud del convenio con la industria y que
seguirá pagando -aún con menos descuentos- a sabiendas que son prescindibles.
El problema de fondo es que en el sistema sanitario argentino el zorro sigue
cuidando el gallinero y esa perversidad del sistema no solo la paga el PAMI
sino también las obras sociales, sostiene en una excelente nota Constantino
Touloupas, experto en farmacología.
La política de medicamentos en el centro del
debate.
¿Asistimos a una revisión del modelo de gestión de
medicamentos o solo se trata de un ajuste de mercado con transferencia de
costos a los afiliados?
El reciente dictado de la Resolución N° 439 ha
puesto de manifiesto en los medios masivos de comunicación las severas
dificultades que tenemos en Argentina para prestarnos a un debate mínimamente
serio y conducente que lleve a la opinión pública en general y a los casi 5
millones de jubilados, pensionados y jóvenes a cargo afiliados al PAMI, a contar
con información objetiva que permita analizar el sentido y objeto de esta
decisión del gobierno.
Una lista de 160 medicamentos por su nombre
genérico, monofármacos y asociaciones que representan más de 1000 productos
comerciales, entre los que se cuentan algunos de los más indicados y utilizados
(antiartrósicos, antivaricosos, polivitamínicos, antiinflamatorios, entre
otros) pueden ser ahora mismo, "fármacos obsoletos", riesgosos,
inútiles, carentes de evidencia científica que explique su real valor terapéutico
y sanitario.
Se impone repasar algunas preguntas disparadoras
que sobrevolaron las radios y la televisión solo por un par de días, intentando
"comunicar" el cambio en la cobertura y sus razones.
¿Cómo es posible que medicamentos que se cubrían al
100% durante años, en beneficio de quienes no podían pagarlos (Resolución
337 de noviembre de 2008) pasen a la cobertura "normal" y ahora
deban ser pagados al 50% o al 20% por los afiliados?
¿Desde cuándo un medicamento autorizado por
la ANMAT, puede ser
discutido en cuanto a su utilidad real o su cobertura económica por parte del
PAMI o cualquier otra Obra social, si el mercado le ha dado su credencial de
venta?
¿A partir de qué extraña conjura ahora vemos
un "excesivo consumo de medicamentos", una "falta
absoluta de controles por parte del PAMI" sobre la prestación
farmacéutica, que ha llevado a denunciar maniobras dolosas, financiando
medicamentos para pacientes fallecidos o inexistentes? También hemos oído que
algunos pacientes consumen hasta 24 medicamentos, o se supone que los consumen,
sin saber muy bien como sobreviven a ello.
¿Por qué en este momento algunas
sociedades científicas, y "expertos nacionales e internacionales"
vienen a manifestar su preocupación por el consumo de fármacos en el PAMI y el
excesivo gasto en medicamentos, de dudosa virtud terapéutica?
¿Es que algún extraño virus ha afectado a los
farmacéuticos y algunas de las entidades profesionales que los agrupan,
que se niegan a "informar" a los casi
2.000.000 afiliados, que por estar alcanzados por la resolución 337 no pagaban
por estos medicamentos y ahora deberán pagar esa diferencia de su bolsillo?
¿Qué notable silencio mantienen los médicos que
intentan trabajar seriamente y cuántas voces médicas incentivadas "preocupadas"
por el tema escuchamos?
Hemos oído al Interventor del PAMI, Doctor Carlos
Regazzoni explicar con relativo éxito que los medicamentos que dejan de
cubrirse al 100% (de aplicarse esta Resolución) son poco menos que tóxicos o
inútiles en cuanto a sus beneficios, invocando principios científicos y
sanitarios elementales.
Pero ha fracasado rotundamente en explicar por qué
si carecen de valor terapéutico hay que pagarlos y seguir consumiéndolos, solo
queahora paga el afiliado y el PAMI. Antes solo lo hacía la Obra
Social.
Algunas consideraciones básicas
La mayoría de los países de referencia sanitaria,
reconocidos por el hecho de cuidar derechos ciudadanos establecidos o de
afiliación a sistemas de seguro y con accesos debidamente regulados a Servicios
de Salud, entre los que podemos citar a Canadá, Australia, Reino Unido,
Francia, Alemania, Suecia, Finlandia, Holanda, Dinamarca, Nueva Zelanda, no
otorgan cobertura o lo que es lo mismo, no pagan acríticamente por
la jungla de medicamentos registrados por la Industria Farmacéutica a través de
las Agencias de Registro (FDA, EMEA, MRC, CADTH, entre otras). ¿Por qué no
pagan? Sencillamente porque en el mercado mundial y en el argentino conviven
medicamentos de alto valor terapéutico reconocidos como
esenciales (insulinas, anticoagulantes, antiarrítmicos, antiparasitarios,
antimicrobianos) con otrosmedicamentos inútiles, riesgosos o de nula o
controvertida aplicación y uso, como los vasodilatadores,
hepatoprotectores, antiartríticos, polivitamínicos, estimulantes del sistema
nervioso, estimulantes del deseo sexual, inductores del sueño, entre muchos
otros.
Más cerca tenemos a Cuba, Brasil, Uruguay, Costa
Rica, Ecuador, Colombia y Chile que establecen criterios de selección de
medicamentos y asignan recursos humanos y económicos para promover no solo
el uso racional de medicamentos sino una asignación
eficiente de recursos que permita acceder a todos según necesidad sanitaria
real y no por demanda de mercado, satisfecha por el sistema.
Aun en los Estados Unidos consumidor del 25% de
mercado mundial del medicamentos, y reconocido hasta por los norteamericanos
como el sistema de salud más caro e injusto, no se financia en forma acrítica
ni a través de MEDICARE ni
por las denominadas HMO (empresas de medicina prepaga) todo lo que la FDA le
permite vender a la industria del medicamento.
Argentina cuenta con marco regulatorio que
impone la financiación selectiva de medicamentos (que es de lo que estamos
hablando) o algo así como 'afortunadamente no estamos obligados a consumir y
pagar todo lo que ANMAT autoriza'.
Las Obras Sociales nacionales y las Empresas de
medicina prepaga, deben cumplir con el PMO- Programa Médico Obligatorio, y
están obligadas a cubrir con determinado nivel de cobertura económica los
medicamentos del FMN- Formulario Terapéutico Nacional (según Resoluciones
160/04 y 310/04 del Ministerio de Salud de la Nación) siendo subsidiadas
solidariamente para medicamentos del alto costo por el Fondo de
Redistribución de las Obras Sociales Nacionales, de las leyes 23.660 y 23.661,
a través la resolución 1048/14 de la SSSALUD.
Entonces, ¿el PAMI no está alcanzado por este Marco
Regulatorio en materia de medicamentos?
La respuesta es sí, pero es un organismo
eternamente intervenido, que le ha entregado la administración,
gestión y toma de decisiones a las Cámaras de la Industria
Farmacéutica (CILFA y CAEME) para que sean ellas las que caractericen el modelo
de mercado que rige en el Instituto -que representa el 30% de la venta de
medicamentos en Argentina-, imponiendo la cobertura de prácticamente todos los
medicamentos registrados: un hecho sanitario letal, injusto y temerario que
sigue vigente.
Los medicamentos representan hoy la cuarta causa de
muerte en los países desarrollados, que sí regulan su financiación y promueven
un uso responsable de los mismos. Si a ello le sumamos el error en medicina, el
encarnizamiento terapéutico y la falta de prevención cuaternaria (evitar que el
médico y el sistema sobreactúen) el combo asciende al tercer
puesto entre las causas de muerte.
Esto es lo que subyace, justo cuando el PAMI dicta
el primer acto regulatorio en materia de medicamentosen muchos
años.
La pregunta obvia que se impone entonces es ¿resulta
pertinente que no se cubran todos los medicamentos que se comercializan, desde
el punto de vista sanitario y científico? La respuesta es sí.
Entonces, ¿la decisión del PAMI es correcta? La
respuesta es no. Porque esta decisión lo único que hace es
transferir el pago al afiliado de algo que considera sin
valor terapéutico, con una explicación de carácter administrativo:
"el PAMI está fundido".
Y entonces, ¿por qué un medicamento que carece
de valor terapéutico mantiene su valor económico? Por decisión política.Para
no afectar su consumo y perjudicar al que lo vende. Ni más, ni menos.
Nos podríamos ocupar muchísimo de las motivaciones
del que lo prescribe, pero eso sería motivo de otro artículo y el conflicto de
intereses que lo soporta.
Si, como hemos escuchado, tanto las sociedades
científicas como los médicos de cabecera del PAMI y losexpertos coinciden
en que estos medicamentos están superados por otros, ¿por qué
la decisión no va al fondo del problema y se dejan de cubrir absolutamente (o
sea, no paga ni el PAMI ni el afiliado), alentando además a que se
dejen de consumir en beneficio de la población, que es lo que
realmente debe prevalecer?
Por citar sólo un ejemplo del absurdo del discurso
científico sin curso político sanitario, analicemos elpiroxicam, incluido
en el listado. Es reconocido en todo el mundo porque tiene la capacidad de
aumentar el riesgo de sangrado gastrointestinal, ulcera y gastritis 19 veces
más que otros antiinflamatorios (ibuprofeno, por ejemplo).
Para desalentar su uso debería salir de
la cobertura no solo en combinación sino también en su versión
monodroga. Hace más de 15 años que dejar de usar y por ende de cubrir piroxicam,
está recomendado en beneficio de los pacientes.
De eso no se habla
Finalmente, como siempre en Argentina veamos qué
hay detrás de la escena.
Haremos una caracterización básica del convenio
PAMI – Industria Farmacéutica, que representa el contrato de provisión de
medicamentos más importante del país, y que nunca superó los Organismos de
Control, por su ilegalidad.
El Convenio no es de prestaciones farmacéuticas,
porque los prestadores subcontratan a las farmacias, pero el tomador del
Contrato (CAEME Y CILFA) son los fabricantes/productores de los medicamentos, y
por ende no pueden estar a cargo de la gestión de las prestaciones. No pueden,
pero están.
El Convenio está administrado por FARMALINK SA (que
es la propia Industria) y por el CAMOyTE (Centro de Autorización de
Medicamentos Oncológicos y Tratamientos Especiales) que autoriza acríticamente
tratamientos para regímenes especiales de cobertura ycarteliza la
provisión de medicamentos de alto costo llamados 'especiales' y
cuya gestión, notablemente, no le ha preocupado hasta ahora al Interventor
Regazzoni.
Estas estructuras de tercerización de las
responsabilidades del propio PAMI existen porque a los Laboratorios
les está vedada por ley la administración de prestaciones farmacéuticas y la
auditoría de sus propias ventas. ¡Menos aún podrían fijar
libremente los precios y la cobertura!, aunque esto está validado por el PAMI a
posteriori, con resoluciones ad-hoc.
Esto implica que PAMI no tiene contrato
con las farmacias, que son las que atienden a los afiliados y
tutelan por ley la 'dispensa de medicamentos', y lo que hace es contratar en
forma directa con proveedores, sin licitación y compulsa.
Categóricamente es un contrato ilegal,
tolerado por el sistema, y en este momento en su versión más irracional e
incontrolable, gracias a la gestión de Luciano Di Cesare que la ha dado a las
empresas farmacéuticas lo que ni siquiera Matilde Menéndez y Víctor Alderete se
atrevieron.
En este marco se inscribe la famosa Resolución
337/05 -ahora modificada- que resulta troncal para "administrar" las
coberturas al 100%, donde el afiliado no paga porque no debe o porque no puede,
bajo 2 modalidades operativas:
- ambulatorio (stock
condicionado por las notas de crédito que como "moneda de pago"
entrega la industria a la farmacia), y
- especiales por CAMOyTE (stock
provisto por droguerías a la farmacia (algunas en particular), que entrega
y no factura el producto.
Sobre esto hacemos algunos comentarios finales:
- Esta
resolución y sus adendas posteriores, decididas por FARMALINK SA con
complicidad de las distintas gestiones del PAMI, se ocupa nada menos que
de la mayor carga de enfermedad y o necesidad socioeconómica de los
afiliados.
- El gasto,
así, resulta creciente, ajustado a los aumentos de precios, carece de
planificación sanitaria, y el PAMI recibe descuentos de muy difícil
fiscalización: porcentuales iguales para precios muy distintos en
muchísimos productos, pagando un segmento de medicamentos inútiles,
controversiales o que exigen selección de caso con inusitada frecuencia.
Conceptualmente es una Resolución que para el
segmento ambulatorio, subsidia todos los medicamentos autorizados
por la ANMAT al precio que la industria publica en los manuales. Esto le impide
al afiliadoreconocer diferencias de precios y elegir el producto según
Ley de prescripción obligatoria por nombre genérico.
Al pactar el PAMI un 'precio justo' (el Instituto
cubrirá el 100% menos los descuentos de la marca prescripta, sin más), lo que
hace es respetar a ultranza la marca sugerida por la receta, ajustando pauta
por presentación del medicamento y no por tratamiento, y le paga a la farmacia
con Notas de Crédito (hay 13 instrumentos de "pago" para las
farmacias) y le "rinde" al PAMI Notas de Descuento (25% del laboratorio
y 12% de media del precio de las farmacias subcontratadas). Pero claro, ya
dijimos que los precios los publica la Industria en los manuales, y estos
reflejan el sobreprecio que supuestamente se 'descuenta'. Basta con
entrar a la farmacia con el "recetario solidario" para confirmar que
cualquiera obtiene el mismo descuento que el PAMI.
Para el segmento de los Especiales o
CAMOyTE, un Centro que no firma sus dictámenes, administra la carga de
morbilidad de mayor costo (oncológicos, oncohematológicos, renales, VIH SIDA,
hemofílicos, trasplantados, hepatitis crónica, tratamientos biológicos y
terapias dirigidas, entre muchos otros) el modelo garantiza toda la
discrecionalidad de autorizar todos los tratamientos con
protocolos prescriptos sin ajustarse a evidencia en muchos casos, sin análisis
de caso, haciendo cupo por marca y cantidad entregada de los productos que se
asignan -y sin intervención del PAMI en decidir qué quiere cubrir-, sin
integralidad para los tratamientos de soporte clínico, sólo por citar algunos
problemas.
Tengamos en cuenta que este modelo no permite al
PAMI reconocer planes de cobertura, ni planificar ni presupuestar ni gestionar
con autonomía el mayor contrato de provisiones, tal como está concebido. Un
gasto creciente e incontrolable con estas herramientas.
Sabemos que hubo asignación discrecional de la
resolución de este beneficio para afiliados que no necesitaban el 100% de
cobertura por razones socioeconómicas; sabemos que se ha vuelto inmanejable,
sabemos que los afiliados han stockeado alentados por las propias UGL porque
"si no se retira mes a mes el beneficio se pierde", o "no
sabemos hasta cuando se va a mantener esto". Esto es lo que dicen
hasta acá. En pocos días, quizás digan "ahora UD. tiene que pagar la
diferencia".
Esta Resolución y todo el 'modelo' merecen un
análisis profundo.
Hay que medir y estimar el nivel de mala calidad
terapéutica y sanitaria, la ineficiencia, y la inequidad. Para esto el PAMI
debería contar con la información confidencial de los pacientes y no permitir
que esté en manos de los Laboratorios. Y trabajar mucho.
Contribución de la Farmacéutica Guadalupe Soulages, Licenciada en Ciencias Farmacéuticas. Administradora de Servicios de Salud. Diplomada en Gestión de Calidad en las Organizaciones de Salud; y el Doctor Constantino Touloupas, Médico. Especialista en Farmacología Clínica, Profesor de Terapéuticas y Farmacología – Medicina – UNLaM
I
Instituto de Estudios sobre Políticas de Salud
www.ieps.com.ar
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