El informe global de la COFEDERACION SINDICAL INTERNACIONAL confirma las irregularidades
El Índice Global de los Derechos de la CSI que se ha publicado hoy confirma que los derechos de los trabajadores se han debilitados en casi todas las regiones del mundo y esel peor año jamás registrado en cuanto a ataques a la libertad de expresión y la democracia.
A juicio de esta organización sindical internacional, el deterioro de los derechos de los trabajadores en la mayoría de las regiones “se ha visto agravado por serias campañas de represión contra el derecho la libertad de expresión y de reunión”, según la edición 2016 del Índice Global de los Derechos de la CSI. “Restricciones de la libertad de expresión y de reunión, incluyendo intensas campañas de represión en algunos países, se incrementaron en un 22%, registrándose restricciones en 50 de los 141 países considerados”.
El Índice Global de los Derechos de la CSI clasifica a 141 países en función de 97 indicadores reconocidos internacionalmente para evaluar dónde están mejor protegidos los trabajadores, tanto en la ley como en la práctica.
“Estamos siendo testigos del cierre de espacios democráticos y un aumento de la inseguridad, el temor y la intimidación hacia los trabajadores y trabajadoras. El ritmo al que se están intensificando los ataques contra los derechos, incluso en algunas democracias por ejemplo las propuestas del Gobierno en Finlandia o la nueva ley de sindicatos en el Gran Bretaña, indican una alarmante tendencia para los trabajadores/as y sus familias”, declaró Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI.
“La represión de los derechos de los trabajadores va a la par con un control gubernamental reforzado sobre la libertad de expresión y de reunión, y otras libertades civiles fundamentales, con demasiados Gobiernos que intentan consolidar su propio poder y a menudo siguen el juego a las grandes empresas, las cuales generalmente consideran que los derechos fundamentales resultan incompatibles con su búsqueda de mayores beneficios a toda costa”.
La región de Oriente Medio y Norte de África fue una vez más la peor región para los trabajadores y trabajadoras, con el sistema de la “kafala” en los países del Golfo que impone condiciones de esclavitud a millones de personas. En el otro extremo de la balanza, prosigue el deterioro de los derechos en Europa, tradicionalmente la región mejor situada en el Índice.
Destaca la CSI QUE, “pese al fracaso evidente de las políticas de austeridad, muchos Gobiernos europeos continúan socavando los derechos de los trabajadores. El incumplimiento por parte de la mayoría de los países europeos respecto a sus obligaciones hacia los refugiados, incluyendo el derecho al trabajo, está agravando aún más el problema”.
CONCLUSIONES:
Las principales conclusiones del informe son:
. 82 países excluyen a trabajadores de la legislación laboral
. Más de dos tercios de los países no conceden a los trabajadores el derecho a hacer huelga.
. Más de la mitad de los países deniegan a algunos o a todos los trabajadores/as la negociación colectiva.
. De los 141 países, el número de países que deniegan o limitan la libertad de expresión y de reunión aumentó pasando de 41 a 50, con Argelia, Camerún, Estados Unidos y Pakistán sumándose a la lista.
. De los 141 países, el número en que los trabajadores/as están expuestos a violencia física y amenazas se incrementó en un 44% (de 36 a 52) e incluyen a Colombia, Egipto, Guatemala, Indonesia y Ucrania.
. Se ha asesinado a sindicalistas en 10 países, incluyendo Chile, Colombia, Egipto, El Salvador, Guatemala, Honduras, Irán, México, Perú, Sudáfrica y Turquía.
“Trabajar colectivamente para reclamar mejores salarios, derechos y condiciones de trabajo convierte a los trabajadores en el blanco tanto de las fuerzas de seguridad del Estado como de matones contratados por las empresas”, asevera Burrow. “Esto está ocurriendo tanto en el sector público como en el privado, incluyendo las cadenas mundiales de suministro, una fuente notoria de explotación y pobreza. Los Gobiernos deben cumplir con sus obligaciones con la legalidad internacional, respetando las normas que ellos mismos adoptaron en la Organización Internacional del Trabajo, y asegurarse de que las multinacionales con sede en sus respectivos países se responsabilicen por todos los trabajadores/as en sus operaciones internacionales, tanto en su país como en el extranjero. La alternativa sería un empobrecimiento aún mayor de las familias trabajadoras con la consiguiente paralización de la economía mundial, debido a que las personas encuentran problemas para hacer frente a los gastos básicos, siendo incapaces de invertir en el futuro de sus hijos o de efectuar compras adicionales”, precisa la secretaria general.
El Índice Global de los Derechos de la CSI 2016 clasifica a los países de uno a cinco en base a 97 indicadores, con una puntuación global que sitúa a los países en una de estas cinco categorías.
Violaciones irregulares de los derechos: 13 países incluyendo Alemania y Uruguay.
Violaciones repetidas de los derechos: 22 países incluyendo Irlanda y Japón
Violaciones regulares de los derechos: 41 países incluyendo Australia e Israel.
Violaciones sistemáticas de los derechos: 30 países incluyendo Polonia y EE.UU.
Derechos no garantizados: 25 países incluyendo Belarús, China y Nigeria
5+ Derechos no garantizados debido a la desintegración del Estado de derecho: 10 países incluyendo Burundi, Palestina y Siria.
LOS DIEZ PEORES
Los diez peores países del mundo para los trabajadores y trabajadoras son Belarús, China, Colombia, Camboya, Guatemala, India, Irán, Qatar, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos.
Camboya, India, Irán y Turquía se sumaron a la clasificación de los diez peores países del mundo para los trabajadores, por primera vez en 2016. Con la aprobación de una nueva Ley de Sindicatos, el Gobierno camboyano ha limitado aún más la capacidad de los trabajadores para negociar sus condiciones de trabajo y sus salarios, mientras que la policía en India ha empleado una violencia desproporcionada para reprimir manifestaciones de trabajadores/as y muchos fueron detenidos por el simple ejercicio de derechos garantizados en la legislación nacional.
“En Irán se han dictado duras sentencias de prisión contra trabajadores por llevar a cabo actividades pacíficas, y Turquía se está ensañando contra los trabajadores/as del sector público que intentan participar en acciones sindicales pacíficas, con al menos 1.390 funcionarios públicos sometidos a investigaciones. El Gobierno turco se ha convertido también en sinónimo de ataques contra la libertad de expresión, con la expulsión de diez periodistas extranjeros desde al pasado mes de octubre y los periodistas turcos enfrentándose a una severa represión incluyendo juicios y encarcelamiento en base a falsos pretextos”.
“Las cuatro nuevas adiciones a la galería de villanos que representan los diez peores países del mundo constituyen claros ejemplos del asalto combinado contra los derechos de los trabajadores y otras libertades fundamentales”, indicó Burrow.
En otros países aparte de los diez peores, las condiciones “se han deteriorado” en este último año, como por ejemplo en Indonesia, Montenegro y Paraguay. Las protestas en Indonesia contra los cambios en el sistema de fijación del salario mínimo fueron brutalmente reprimidas por la policía, utilizando cañones de agua, gases lacrimógenos y procediendo a arrestos masivos. El Gobierno de Paraguay se ha negado sistemáticamente a proceder al registro de sindicatos, exponiendo a los trabajadores a discriminación por parte de los empleadores, mientras que ley de quiebras en Montenegro supone la suspensión de la legislación laboral en las empresas en proceso de liquidación, afectando a los trabajadores/as de unas 2.363 empresas en los últimos cinco años.
POR QUE OCURRE ESTO ????
La bancarrota capitalista mundial
Contra los que pronosticaban que el capitalismo ya había superado la bancarrota desatada por la caída de los bancos norteamericanos en el 2007, esta se presenta con sus premisas agravadas. A pesar de los billonarios rescates monetarios volcados por los Bancos Centrales, que ha llevado a estos al límite de su capacidad de endeudamiento colocando también a los Estados en una situación de virtual bancarrota, la crisis persiste y amenaza con nuevas catástrofes y hundimientos.
En Europa se multiplican las amenazas de quiebras bancarias (Deutsche Bank, etc.), hay estados que se están hundiendo bajo el peso de las deudas públicas contraídas y la crisis social con sus picos catastróficos de miseria y desocupación se ha enseñoreado en varios países. El desarrollo de la bancarrota capitalista amenaza con hacer estallar la Unión Europea y es un acicate a las guerras imperialistas en Europa y en el Medio Oriente. La bancarrota capitalista actúa como un disparador de crisis políticas que hacen naufragar a los partidos tradicionales de la burguesía y provocan respuestas de lucha de las masas. No solo hay que mirar el panorama de Grecia, sino también el de España y ahora Francia donde la clase obrera y la juventud se movilizan contra las medidas de ‘ajuste’ que intenta llevar adelante el gobierno socialdemócrata de Hollande. La crisis de los refugiados es una consecuencia directa de la guerra del Medio Oriente, fogoneada por el imperialismo y se ha trasformado en una enorme catástrofe humanitaria, cuyas consecuencias han terminado de estallarle en la cara a las principales potencias de Europa.
Japón no ha logrado salir de la misma en casi tres décadas y tiene un endeudamiento estatal del orden del 300% de su PBI.
El proceso de restauración capitalista sobre la URSS, China y demás ex estados obreros que fue concebido como una de los principales factores contrarrestantes de la crisis mundial capitalista ha terminado convirtiéndose en uno de los principales motores de su agravamiento. En China, en primer lugar, la crisis de superproducción (acero, etc.) le plantea destruir una parte fabulosa de sus industrias. Se habla del cierre y despido de 6 millones de obreros de la siderurgia. Los mercados donde la producción de las fábricas chinas era volcada están abarrotados. Este párate chino ha provocado el desplome de las naciones emergentes que colocaban parte importante de su producción de materias primas (petróleo, minerales, forrajes, alimentos, etc.) en la maquinaria productiva de la China de capitalismo en restauración.
Pero, el epicentro de la bancarrota, que se manifestó en el 2007 en los EEUU, continúa allí. Los billones de dólares volcados por la Reserva Federal han acentuado la sobreproducción. Un ejemplo de ello está en el mercado del petróleo. Crédito fácil y barato ha sido invertido en el desarrollo de la industria yanqui del fracking, lo que ha colaborado en incrementar notablemente la producción mundial de hidrocarburos y desplomado sus precios, quebrando a numerosas compañías que habían crecido en este proceso. El hundiendo de los precios del petróleo arrastro a la bancarrota a numerosas empresas y países (Rusia, Venezuela, Brasil, etc.). Un amague de la Reserva Federal de aumentar las tasas de interés tuvo que ser rápidamente retirado ante la amenaza de llevar la economía mundial a una depresión Sigue en aumento la cesación de pagos en las hipotecas y la situación de los bancos tampoco ha sido saneada, sino contenida con “contabilidad creativa” (que considera en los balances créditos incobrables a su valor original).
América Latina sacudida por la crisis mundial
La bancarrota capitalista mundial está golpeando con toda fuerza a América Latina, provocando el desplome de sus economías y regímenes políticos. La crisis en China y en las naciones imperialistas ha disminuido significativamente la compra de materias primas desplomando el precio de las mismas. El petróleo, el cobre, el hierro, la soja, todas las materias primas en general, han retrocedido. Este vendaval arrastra a los regímenes nacionalistas y progresistas latinoamericanos pero también a los gobiernos de filiación neoliberal.
La bancarrota capitalista ha terminado por acelerar el derrumbe del nacionalismo burgués y el progresismo, que dominaron la escena en los últimos 15 años y que surgieron como respuesta política a la crisis mundial y al agotamiento histórico de los partidos tradicionales y sirvieron de contención al proceso de rebelión popular abierto por el estallido de los regímenes llamados neoliberales En el caso de Bolivia, Evo Morales con el concurso de Lula y Néstor Kirchner fue el bombero. El MAS colocado como expresión de los procesos insurreccionales del 2003 contra Sánchez de Lozada y sus continuadores, pacto con el viejo régimen una salida electoral que dejo intacto el aparato estatal. El chavismo, por su parte, llego al poder luego del ‘caracazo’, como una expresión de la movilización popular frente al agotamiento definitivo de los partidos tradicionales de la burguesía (AD y Copei). En cambio, en la Argentina, los Kirchner llegaron al poder de la mano de Duhalde, colocado como un recurso de emergencia, para enfrentar la disolución del régimen capitalista y las jornadas revolucionarias del Argentinazo a fines del 2001
Perú - exhibido por el establishment como uno de los “modelos a imitar”- tampoco ha sido ajeno a este vendaval El hecho de que el nacionalista Humalla tempranamente haya pegado un giro neoliberal no ha eximido al país de una crisis económica severa que ha dido de la mano de un creciente desprestigio del gobierno y un enfrentamiento con los trabajadores..
Un balance necesario
En el período de ‘bonanza’, la burguesía latinoamericana no usó los ingresos para avanzar en un proceso de industrialización ni en una mejora de su infraestructura productiva, para sentar las bases de un desarrollo nacional independiente. Estos ingresos extraordinarios fueron usados para ‘honrar’ la deuda, subvencionar-rescatar a sectores capitalistas en crisis, indemnizar generosamente a los capitalistas cuyas empresas fueron estatalizadas y como botín de las oligarquías capitalistas que se formaron en torno a los gobiernos nacionalistas y centroizquierdistas.
Los elevados ingresos por la exportación de commodities actuaron como garantía de un nuevo ciclo de endeudamiento en la región. Fue un fenómeno generalizado el fuerte crecimiento de las reservas de los Bancos Centrales de los países latinoamericanos. Esto produjo la ilusión de que la deuda externa de estas naciones latinoamericanas se había finalmente ‘domado’, que estaba bajo control, cubierta por las excedentes reservas de divisas. Estamos, ahora, frente al proceso inverso: fuga de capitales hacia las metrópolis, dejando nuevamente en pie las usurarias deudas externas de las naciones atrasadas con el capital financiero
Mientras se invocaban ‘modelos productivos’, las experiencias nacionalistas continentales agravaron la primarización económica y la desindustrialización. Es que para desarrollar un verdadero proceso de desarrollo e industrialización nacional, debiera avanzarse en tomar medidas anticapitalistas: confiscación sin pago de las empresas nacionalizadas, terminar con el latifundio, banca única estatal, monopolio del comercio exterior; y apoyarse para ello en la movilización de las masas trabajadoras. Pero este es un límite de clase que el nacionalismo burgués no puede superar. El horizonte de “redistribución del ingreso” de los regímenes nacionalistas burgueses se limitó a una extensión más o menos desarrollada de la asistencia estatal, en el marco de una precarización laboral generalizada. En el caso más avanzado, el chavismo, la renta petrolera se utilizó para un gran desarrollo asistencialista, especialmente de los sectores más pobres y postergados del pueblo, pero no se intentó siquiera transformar la estructura social de atraso y dependencia petrolera. La precariedad de este armado es puesta ahora de manifiesto por la crisis mundial y el derrumbe de los precios del petróleo.
El nacionalismo burgués ha fracasado en su declamado objetivo de unidad latinoamericana. El ALBA impulsado por el chavismo se ha hundido. El MERCOSUR nunca paso de ser un conjunto de arreglos aduaneros y comerciales en beneficio de monopolios imperialistas instalados a ambos lados de las fronteras de los países integrantes, En su momento de auge el boliviarismo chavista no pudo avanzar en sus proyectos de integración energética. La UNASUR no fue más que un intento de las contratistas brasileñas de avanzar con sus constructoras y sus empresas de armamentos. Ahora, bajo el impacto de la crisis mundial se agravan todas las disputas comerciales y enfrentamientos dentro del propio Mercosur. Las burguesías regionales buscan arreglar por separado con la Unión Europea y con el imperialismo yanqui. La carrera devaluatoria al interior de la región es una competencia por la mayor explotación y precarización de los obreros de sus respectivos países. El imperialismo yanqui ha arrastrado a la conformación del Acuerdo Transpacífico (TTP) a Chile, Perú y Méjico obligando a abrir sus fronteras comerciales a la penetración directa del capital norteamericano en ramas fundamentales y como aliadas en la guerra comercial que intenta llevar contra China. Un acuerdo de Argentina o Brasil con el TTP ( Macri y Dilma vienen de manifestar su interés por avanzar en una “aproximación comercial” con los países latino americanos adheridos al tratado) implicaría no sólo un acta de defunción del Mercosur; sería el puntapie incial de una nueva etapa de colonización del imperiarlismo en la región y de un avance de las condciones de precarización laboral.
Estas son las limitaciones insalvables de la integración capitalista de América Latina y el saqueo de los monopolios internacionales que se asocian al reclamo de integración, y planteamos la nacionalización de la banca y el comercio exterior, ,gobiernos de trabajadores y la unidad de los pueblos.
Debemos tomar resueltamente la iniciativa. El abstencionismo en las grandes crisis nacionales en curso, aunque se lo disfrace con un hiperactivismo en el ámbito sindical o reivindicativo, es un indicador de adaptación al orden social vigente y funcional al estado capitalista y sus partidos.Esta tarea es inseparable de la lucha para enfrentar y derrotar los planes de ajuste. Estos planes ya están en marcha y se van a agravar como consecuencia del desarrollo de la bancarrota capitalista. En este punto, convergen nacionalistas y derechistas, que pretenden descargar el peso de la crisis capitalista sobre las masas y someter a los trabajadores latinoamericanos –devaluación, austeridad, recesión mediante – a una competencia ruinosa entre ellos.
El objetivo estratégico es la de la independencia de clase, que es lo único que puede abrir el paso a un polo y canal político alternativo a los partidos y coaliciones patronales.
Se trata de elaborar un programa y una salida frente a la crisis, y convocar a las organizaciones combativas de los trabajadores a una acción internacional en común que se apoya en un principio básico pero fundamental que consiste en colocar, por encima de todo, el interés general de los trabajadores.
http://www.ugt.es/SitePages/NoticiaDetalle.aspx?idElemento=1934
http://www.lavanguardia.com/vida/20160609/402393445005/economia-laboral-los-trabajadores-no-tienen-derecho-a-huelga-en-mas-de-dos-tercios-de-los-paises-del-mundo
Diario Norte/internacionales
prensaObrera/online/internacionales/llamamiento-a-la-conferencia-latinoamericana


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