domingo, 15 de mayo de 2016

LA DEMANDA ESCONDIDA.

La demanda por aumento salarial.
En el último año (y en particular en los 5 últimos meses de salvaje ajuste), ha disparado la inflación anual por encima del 40%, demolido los salarios logrados en las paritarias del pasado período a lo que se suma la desvalorizaciòn del peso por la devaluaciòn y la carga de los tarifazos.
La importante conquista salarial de bancarios y aceiteros de alrededor del 40% que suena a mucho, en realidad no lo es, sólo restablece el poder de compra del salario a una fecha del pasado año, pero no devuelve lo que nos robaron durante el periodo, ni contempla la inflación venidera hasta la próximo paritaria.
Pero el rechazo a las políticas que centralmente apuntan a reducir los salarios como tabla de salvación del gran empresariado, se ha instalado en todo el territorio del país.
Centenares de miles de trabajadores en lucha, movilizaciones de miles, paros de más de 50 días y el estado deliberativo, se han instalado en fábricas, centros de trabajo, escuelas y universidades; lo que ha agudizado la crisis política en la clase dominante, que no encuentra una fórmula de consenso.
El fenómeno que se ha empezado a instalar y multiplicar, es la lucha con el centro de la decisión política corrido al mismo corazón de las fábricas y los centros de trabajo. Allí la asamblea, la acción directa y las organizaciones de base son soberanas, dándole a todo el movimiento el carácter, la firmeza y continuidad necesaria para el actual enfrentamiento.
La lucha salarial implica necesariamente la demanda de derogaciòn del impuesto a las ganacia (impuesto al trabajo), el rechazo a los despidos que trata de infundir miedo, disciplinar los reclamos, aumentado la oferta de mano de obra desocupada.´
Demandamos paritarias, paritarios elegidos en asamblea para defender nuestro salario.


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